Los Piropos

Los piropos   en los tiempos que corren no están muy bien vistos. Muchos consideran que deberían erradicarse porque invaden la intimidad y son sexistas pues van dirigidos a la mujer.  También se ven cómo una manifestación de acoso. En mi opinión no siempre es así y merecen un juicio justo.

Genéricamente, el piropo es una expresión de halago que se dedica a una persona, en especial refiriéndose a su belleza. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, un piropo es aquel: “Dicho breve con que se pondera alguna cualidad de alguien, especialmente la belleza de una mujer”. En un amplio sentido de la palabra el piropo es un cumplido que encierra la habilidad de levantar el ánimo, de eliminar barreras, de hacer sonreír a quien lo recibe. No sólo van dirigidos a la mujer aunque tradicionalmente haya sido así y no siempre son soeces y vulgares. Hay muchas manifestaciones poéticas a través del piropo, valga la redundancia: “Si fuera cantante tu serías mi canción, pero como soy poeta tu eres mi inspiración”.

Me gustan los piropos bonitos y respetuosos donde la habilidad lingüística se convierte la alabanza de los requiebros en un chispeante símil. No hay nada más ingenioso que los piropos dichos con gracia y galantería llenos de inspiración e imaginación, «Qué distraídos están en el cielo que los ángeles se escapan» . Detesto los que ponen a la mujer como objeto de expresión sexista con insinuación sexual, resultando groseros e intimidatorios carentes de sensibilidad y respeto. El problema no es el piropo, el problema es la intencionalidad y el contenido del mismo. Es del sujeto que lo dice en cuestión. De su visión del mundo y sus valores. No se erradica suprimiendo el piropo sino educando en el respeto a la mujer.

El piropo al que dedico este escrito, el cual no debe desaparecer, es aquel que nos hace sentir bien y que expresa elogio o admiración consiguiendo alegrarnos el día. El que hace que, por un momento, nos olvidemos de cualquier preocupación. Es esa frase dicha en el momento oportuno que pillándonos desprevenidos tiene el arte de hacernos sonreír.

 

Como muestra este vídeo. No te lo pierdas

Los piropos más bellos y graciosos

 Lola Velasco

 

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